9 Y el tercer ángel
los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y
recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la
ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado
con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de
su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de
noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de
su nombre. (Apocalipsis 14).
9. TERCER ÁNGEL. Cf. vers. 6, 8.
Siguió. Ver com. vers. 8.
Gran voz. Ver com. vers. 78.
Si alguno. En griego equivale a "el
que".
Adora. Gr. proskunéÇ (ver com. vers. 7).
La bestia. La bestia descrita en el cap. 13:1-10 (ver el comentario respectivo). La segunda bestia ordena que los hombres adoren a la primera bestia (ver com. cap. 13:12).
Debe notarse que esta
amonestación tendrá aplicación después de que se haya curado la herida de
muerte (ver comp. cap. 13:3), y se forme la imagen de la bestia (ver com. vers.
14), y la marca de la bestia llegue a ser un asunto de capital importancia (ver
com. vers. 16).
El mensaje del tercer ángel, como
se predica actualmente, es una advertencia en cuanto a los conflictos que están
por llegar, una advertencia que hará entender a todos los hombres qué es lo que
está comprometido en la lucha que ha comenzado y qué los capacitará para hacer
una elección inteligente.
Y a su imagen. Ver com. cap. 13:14. La
conjunción "y" identifica a los adoradores de la bestia con los de la
imagen. Una conjunción adicional identifica a estos adoradores con los que
reciben la marca.
La bestia y la imagen se unen en
sus propósitos y prácticas, y en su exigencia de que los hombres reciban la
marca de la bestia. Por lo tanto, el que adore a la bestia, también adorará la
imagen de la bestia y llevará su señal.
Marca. Ver com. cap. 13:16.
10. VINO DE LA IRA. O vino que es la ira. Los que beben del vino del furor de la fornicación de Babilonia (vers. 8), beberán también del vino de la ira de Dios.
La amonestación es evidente. Nadie tiene por qué entenderla mal.
Vaciado. El verbo griego significa
mezclar, especialmente vino con agua, o verter vino en la copa. Hay aquí un
juego de palabras que se reproduce aproximadamente: "que ha sido mezclado
sin mezcla". Es decir, de la ira es puro, sin dilución.
La figura quizá provenga de Sal.
75:8, donde el vino indudablemente está mezclado con especias para aumentar su
poder embriagador.
El cáliz de su ira. O "cáliz de su
indignación".
Será atormentado. Gr. basanízÇ, "torturar",
"atormentar", "afligir".
Compárese con el uso de basanízÇ en Mat. 8:6,29; 14:24 ("azotada"); 2 Ped. 2:8 ("afligía"). Las últimas siete plagas caerán sobre los adoradores de la bestia y su imagen (Apoc. 16:2).
Además, estos seguidores de la
bestia se levantarán en la segunda resurrección para recibir su castigo final
(cap. 20:5, 11-15).
No es claro a cuál fase del
castigo se está refiriendo Juan; quizá a las dos, pues en ambas habrá
tormento. La primera termina con la
muerte cuando Jesús aparezca viniendo del cielo. (Ver com. cap. 19:19-21); la
segunda, con la muerte eterna (ver com. cap. 20:14).
Fuego y azufre. La figura quizá provenga de Isa. 34:9-10 (ver el comentario respectivo). Cf. Gén. 19:24 donde se mencionan fuego y azufre en la destrucción de Sodoma y Gomorra.
Delante de. Las plagas y la destrucción de
los impíos después de los mil años acontecerán en esta tierra; pero en el
segundo caso el campamento de los santos estará en la tierra. Cristo estará con
su pueblo, y sin duda también habrá muchos ángeles.
11. POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.
Gr. eis aiÇnas aiÇnÇn, literalmente "para siglos de siglos".
Esta expresión puede compararse con la frase eis ton aiÇna, literalmente "para el siglo", por lo general traducida "para siempre" (ver Mat. 21:19; Mar. 3:29; Luc. 1:55; etc.), o con la frase eis tóus aiÇnas, literalmente "para los siglos", también por lo común traducida "para siempre" (Luc. 1:33; Rom. 1:25; 11:36), o con el adjetivo aiÇnios, literalmente "que dura por los siglos", traducido muchas veces como "eterno"
(Mat.
18:8; 19:16,29; 25:41,46; etc.).
AiÇnios (ver com. Mat. 25:41), eis ton aiÇna y eis tóus aiÇnas no indican necesariamente una existencia eterna.
Pero alguno podrá preguntarse:
¿Estas expresiones no significan a veces perpetuidad?
Y si es así, la expresión
compuesta eis aiÇnas aiÇnÇn, ¿no debe significar "por los siglos 846
de los siglos", una declaración más enfática de perpetuidad?
Esta expresión compuesta aparece
e otros lugares como eís tóus to aiÇnas tÇn aiÇnÇn, literalmente "para los
siglos de los siglos", pero en cada caso se relaciona con Dios o con
Cristo para expresar su existencia eterna. Sin embargo, este significado no se
deriva de la expresión en sí, sino de aquello con lo que se relaciona. La
expresión significa de por sí muchos siglos.
EXPLICAMOS a continuación el significado que aquí se le da a la expresión compuesta ya mencionada. El asunto al cual se refiere es el tormento de los adoradores de la bestia en un lago de fuego y azufre.
La vida humana en un medio tal sería
sumamente breve, pero si se usa la expresión eis ton aiÇna, "por el
siglo", es posible concluir que el castigo sólo será momentáneo.
La expresión compuesta demuestra
que el tormento será por cierto período, pero, por supuesto, no interminable. Esto
es evidente por otros pasajes de las Escrituras que demuestran que la suerte
final de los impíos será el aniquilamiento total (Mat. 10:28; Apoc. 20:14).
La figura del humo que sube para
siempre sin duda proviene de Isa. 34:10, donde se describe la desolación de
Edom.
El antiguo profeta no vio en
visión fuegos interminables porque después de la conflagración, de la cual dice
"perpetuamente subirá su humo", la tierra se convierte en un desierto
de desolación habitado por animales salvajes (vers. 10-15).
Lo que la figura denota es completa
destrucción. Ver com. Mal. 4:1.
Reposo. Gr. anápausis,
"cesación", "descanso", "refrigerio".
El significado es que el castigo
será continuo hasta que sobrevenga la muerte.
De día ni de noche. Las horas no cuentan; el tormento
es continuo.
Adoran a la bestia. Se repite la identificación (cf.
vers. 9) quizá para añadir énfasis.
El tercer ángel proclama una
amenaza sumamente terrible. Los habitantes de la tierra no tendrán excusa si
"adoran a la bestia y a su imagen". Deben dedicar todos sus esfuerzos
para descubrir la identidad de la bestia, su imagen y su señal, y conocer sus
artificios y procedimientos. 7CBA

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