12 Aquí está la paciencia de los
santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. (Apocalipsis
14).
PACIENCIA. Gr. hupomon' (ver com. Rom. 5:3).
La traducción "perseverancia" o "aguante" sería aquí más adecuada. "Aquí está la perseverancia de los santos" (BA).
El contexto llama la atención a
la intensa lucha contra la bestia y su imagen. Se hará todo esfuerzo posible
para obligar a que el remanente se una con el movimiento promovido por la
segunda bestia; incluso será amenazado con aislamiento y muerte (Apoc. 13:11-17);
Satanás obrará al mismo tiempo con todo "engaño de iniquidad" (2Tes.
2:10; cf. Mat. 24:24) para hacer que parezca que el poder de Dios se manifiesta
en ese movimiento.
Pero en medio de todo perseverará
hasta el fin el fiel remanente y mantendrá su integridad. Su firmeza a toda
prueba merece una alabanza especial.
Santos. Gr. hágios (ver com. Rom. 1:7).
GUARDAN LOS MANDAMIENTOS DE DIOS.
Esta declaración es muy significativa por el contexto en que se halla. El
mundo, cautivado por los engaños de Satanás, se inclinará delante de la bestia
y su imagen, y cumplirá sus dictados y decretos (ver com. cap. 13:8); pero los
santos se negarán a cumplir sus exigencias porque guardan los mandamientos de
Dios.
El asunto crucial
del conflicto será el cuarto mandamiento de la ley de Dios.
LOS CRISTIANOS CONCUERDAN en términos generales en cuanto
al carácter obligatorio de los otros nueve mandamientos; pero a principios de
la era cristiana se comenzó a poner a un lado el sábado, séptimo día de la
semana, y a sustituirlo por la observancia del primer día de la semana como día
de culto (ver com. Dan. 7:25).
LOS CRISTIANOS que observan el domingo presentan diversas razones por
las cuales observan el primer día de la semana en lugar del séptimo, y por qué
se sienten autorizados para despreciar las exigencias del mandamiento original.
ALGUNOS afirman que los Diez Mandamientos
fueron abolidos junto con todas las leyes ceremoniales del AT.
OTROS SOSTIENEN que el elemento temporal del
cuarto mandamiento es ceremonial, pero que la orden de observar un día en siete
es una obligación moral. Estas opiniones no se basan en las Escrituras.
EL PUNTO DE VISTA de la iglesia de Roma es que ella transfirió el
carácter sagrado de un día al otro por autoridad divina. Pero los protestantes
no pueden aceptar esta posición, porque la Biblia y solamente la Biblia es su
regia de fe.
EL ASUNTO llegará a su punto culminante
cuando Babilonia la grande se imponga sobre el Estado para que éste haga de la
observancia del domingo un asunto de ley civil, obligatorio, y decida castigar
a todos los que no le obedezcan. 847 Este es el conflicto que describe Apoc.
13:12-17 (ver el comentario respectivo, especialmente los vers. 12,16).
En esa hora tenebrosa los hijos
de Dios se aferrarán a la Biblia y no le rendirán homenaje a ningún poder,
excepto a Cristo. Entre los muchos rasgos característicos que podrían habérsele
mencionado al profeta, se le indicó que destacase dos predominantes: la
observancia de los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
LA FE DE JESÚS. O "fe en Jesús". El texto griego puede entenderse en ambas maneras, aunque generalmente se prefiere la segunda.
En cuanto a la diferencia entre las dos expresiones y la
importancia de la fe en la experiencia cristiana, ver com. Rom. 3:22.
La fe de Jesús y la
observancia de los mandamientos representan dos aspectos importantes de la vida
cristiana.
LOS MANDAMIENTOS DE DIOS son un reflejo de su carácter,
pues exponen la norma divina de justicia que Dios anhela que alcance el hombre,
pero que debido a su condición pecaminosa no puede lograr.
"La mente carnal . . . no se
sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede" (Rom. 8:7).
A pesar de sus mejores esfuerzos,
el hombre continuamente está destituido de la gloria de Dios (ver com. Rom. 3:23);
pero Jesús vino para capacitar a los seres humanos y restaurarlos a la imagen
divina.
Vino para mostrar cómo es el
Padre, y en este sentido amplió el significado de la ley moral o Diez
Mandamientos.
LOS HOMBRES pueden guardar los requisitos
divinos por medio del poder de Cristo. (Ver com. Rom 8:3-4) y reflejar así la
imagen divina.
La iglesia remanente honra los
mandamientos de Dios y los observa, no con un sentido legalista sino como una
revelación del carácter de Dios y Cristo, que mora en el corazón del verdadero
creyente (Gál. 2:20). 7CBA

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